martes 14 de febrero de 2012

asesino triste

Si hablo mato
invento el cuerpo
invento una carne y una piel
en dónde se hundirá el puñal del miedo

Como a mi alma presa
quiero yo vestir todo aquello que vive muerto
que vive pleno y sereno
de piel que define
para poder tener
para poder abrazar la esencia
de aquello que se ama
y ser una misma cosa

Si a esa palabra
la menciono
te espantas mi vida
porque sos libre
porque sos mujer bestia
porque no te define el sexo
y tu sexo lo es todo a la vez

Porque vas a sangrar y a aburrirte
qué por la luna
qué por que así es la vida

Si no la digo no tengo nada
y me vuelvo
apenas un contemplador
apenas un fantasma
una sombra
de huesos palpables
apenas la esperanza
de aquella piedrita espacial
ardiendo efímera
hermosa muerte fugaz
entre millones de estrellas fatuas estáticas

Si lo digo apenas te abrazo un instante
y luego
ya empiezo
a perderte

miércoles 14 de diciembre de 2011

Cándido hueso

qué delgada
la línea que separa
mis alegrías de mis muertes

todas esas cosas frágiles
impresionantes
llena de luz y dolor
que construyen mi felicidad

están allí
y sin embargo
yo siento tan inminente
la llegada de la muerte

juego a las escondidas
y tras mi rostro y manos trabajadoras
anhelo e imagino
su descanso sin mentiras

la ternura silenciosa
de mi carne desapareciendo
la mirada llena de candor
de mis huesos sonrientes
la feraz bondad
de mi pudrición


mis huesos
allí desnudos
mis cándidos huesos

lunes 21 de noviembre de 2011

piel portal

Quise ser druida
y me colé en la noche
entre las quebradas

Quise ser no solo animal
halcón, puma, zorro
intenté ser árbol
agua, roca

Pero ellos no me dejaron
aun no estoy listo

Soy humano
mi papel es amar
recorrer el mundo
y mirar sin odio

jueves 17 de noviembre de 2011

Otros

Como nos tiende
la contemplación de la muerte

Creo que estoy solo
y me encuentro con otros sobre los árboles

Otros devorando carne
otros llorando a mares
quebrados bajo la piel lampiña

Si hablamos
no nos entendemos nada
no nos reconocemos

Si nos miramos
si nos desplazamos
somos animales

Si hablamos es porque somos humanos
erguidos y sordos

Si nos tocamos
aun se erizan nuestros sexos
buscan la humedad los pezones

Si nos sumergimos entre las sombras
si conocemos esas drogas
si nos entregamos por completo
si nos desnudamos

Si descendemos por completo
a los infiernos, atragantándonos de anatemas
podría volver a desplazarme
entre las sombras de una manada
descalzo sobre la nieve
con hambre, con sed

De sangre
de amor animal
con los brazos abiertos
con mi pelaje tupido, suelto

Tal vez
si pierdo mi lengua
todos mis llantos y estertores
se vuelvan mera contemplación

Tal vez contemplando el transcurso de mi muerte
pueda amar de alguna manera
así por entero
como ama y muere
mi animal

martes 15 de noviembre de 2011

Definición del amante

Conocer las sombras
saltar de ella
con rostro de bestia rey
y desplegar las plumas tornasoladas, las garras
grabarme así entre el hueso y tu mirada
en la memoria de la sangre que riega tu sexo
y tenerte así
encandilada, estremecida
al filo del orgasmo
con tu cabello suelto
siempre para mí

o bien

Mostrarme así
hecho mierda
con el termo bajo el brazo, con el mate
triste, con hambre
picando verduras en la cocina
suplicando piedad a los árboles y los gatos
y que sientas compasión por mí
por mi alma rota
y me ames

domingo 9 de octubre de 2011

Animal

Pelaje pajoso, tupido. Su cabeza montañosa, de angulosas sombras, me sonríe con mirada llena de luz. Su ojo animal me encandila.
Lo he visto contemplar largas horas la vida. Cosas muertas. Cosas vivas. Ama a los otros animales y bestias, pero devora la carne con apetito voraz. Salta de roca en roca y nada en todas las aguas. Parece seguro de sí mismo. Domina su descanso.
Animal, aunque derrocha ímpetu, suele estar solo y sumido en la melancolía. Lo he visto llorar algunas veces, oculto en las oscuras quebradas de los montes. Como agua manando desde las entrañas helénicas de un fósil cabizbajo, congelado en el tiempo y la oscuridad, parecen sus lágrimas.
Le conozco algunas otras bestias amigas. Algunos de plumaje bruno y tornasolado; terribles garras y picos; hermosos, vuelan y su mirar es filo certero. Otros nadan en lo profundo; son grandes cantores, y la cadencia de su desplazamiento me recuerda a los pesados árboles a los que el viento mueve sus ramas, nudosas pero elásticas, bajo la luz aletargada de algún cielo de equinoccio. Ellos hablan, en sus exóticas lenguas, de otras tristezas, de otras bellezas y de otras escasas pero inmensurables alegrías.
A veces dormimos juntos. Su abrazo de oso me sofoca, pero he aprendido a soportarlo. Puedo auscultar su magnífica respiración; la fuerza del bombo de su corazón. Vida y muerte, vida y muerte, vida y muerte!
Siempre he pensado que no me extraña. No diría que me ama, pero puede darme y recibir amor a destajo.
Tiene pelos y patas robustas, con garras como plátanos de obsidiana. Su cabeza siempre es generosa y sus ojos profundos parecen dos abismos de cuarzo. A veces podría jurar que le he visto salir plumas y alas... Otras veces agallas y escamas, y entonces lo confundo con sus bestias amigas... No entiendo bien sus ciclos. Estos parecieran responder a más factores que los ciclos propios de la Luna y el Sol.
Su nombre es Animal, y es una bestia oscura, mágica y poderosa.
Yo trato de seguir sus pasos, y encontrarlo en sus guaridas, pero lo cierto es que es Animal quien me sale al encuentro.
Cuando estoy con él, me olvido de mí mismo y de los demás de mi raza. Podría jurar que mientras le acompaño, me crecen los comillos, las uñas se me acorazan; mi piel se engrosa y se forra de pelos; mis músculos se vuelven elásticos y poderosos, mis huesos se hacen de roca; mi vista, oídos, y sentidos en general, se agudizan; los miedos... los miedos desaparecen, los recuerdos se vuelven difusos... Puedo pensar en bellezas, en tristezas, en alegrías, pero no puedo hablarlas como un humano. Esta lengua de bestia no sirve para las palabras... Tal vez pueda besar, aunque, cuando estoy en este estado, no me interesan mucho los destinos de los otros como yo.
Es extraño… Pensaría que una bestia no tiene tristezas, pero en sus lenguas, se habla mucho de ella… de tristezas, y también de amor.

martes 2 de agosto de 2011

Bestias mágicas

I

No descuidar el oficio. La bruma es celocía para las espléndidas bestias. La muerte siempre ha parecido estar tan cerca... 

Los árboles parecen callar. Dar pasos en cuclillas, en tiempos por sobre los nuestros. Cimbran sus ramas según las mareas del viento, mientras ven pasar miles de nuestras muertes. Parecieran ignorar con eficacia el estropicio. Retozan y multiplican sus anillos tras sus pieles de elefante.

Hay un carácter. Una templanza de alquimista. Se podría talvez tornar todas estas penas y soledades en la alegría desenfadada de las bestias... En un amor animal.

Pero hay muerte tras la crápula. Pareciera que nada pudiera manifestarse en contra de la corriente. Al menos, no bajo una piel; no siendo una especie.

¿Cuánta desdicha acarrearían las bestias si pudieran verbalizar las amarguras de sus desamores y derrotas?

Y por otro lado, parecieran bienaventurados los que aprehenden el lenguaje de las bestias. Los miedos que los condenan no tienen fuero alguno en la cama.

El viaje es incierto. Hay que estar atento.


II

El cuaderno de viajes mata lo que mira. Mientras mejor se leen las huellas en la nieve, más se apaga en la sangre el instinto cauteloso, paciente y certero de la animalidad. No se cuentan en nuestra lengua las conversaciones de las oquedades.


III

Kafka se murió de viejo.
Es asombroso que así haya sido.
Inmarcesible el tesón de su alma atormentada.


IV

La viruela le quitó a Dersu Uzala toda su familia. Dersu se quedó en el bosque y se hizo cazador experto. Devoró la carne de los animales con respeto. Todo es persona. El río es una enorme persona, con furia. Muy poderosa. También lo es el fuego, decía.

El color del sol arde sobre la tundra asesina. Ensordecedora es la vibración de su silencio. Los fantasmas de las soledades tienen rostros y voces casi describibles.